jueves, 2 de abril de 2020

MENSAJE EN UNA BOTELLA




Son días de abrazar con la palabra,

de besar con los ojos,

de bailar con escobas.

Son días de mirar por la ventana

como florecen las lilas del paseo,

como el viento se lleva los letreros

de la pieza que no llegó a estrenarse.

Y de volar con la hoja en remolino,

con el jilguero que canta en las antenas

de la fábrica que como ayer dormita.

Y de pensar que, muy a pesar nuestro,

el mundo no paró, sigue corriendo…

Para muchos será el último día,

para otros, tan solo es el primero,

para ti y para mí será uno menos.

Hay que gastarlo bien,

no vuelve a repetirse.

Si viniera a buscarnos de repente

la condenada sombra y su condena

que nos encuentre vestidos de domingo,

que nos encuentre locos,

locos de ingenio y libres,

confinados al sueño,

cuidando de las flores,

inventando remedios,

escribiendo mensajes

de amor en las botellas,

que nos encuentre tocando melodías,

escribiendo unos versos,

cantando en los balcones,

pintando los jardines

que hace mucho nos tapan los tejados:

la mimosa y sus soles amarillos,

el carmesí perfume de las rosas,

la figura de un niño y su alboroto

difuminada porque ya se aleja

detrás de lo que debe ser una pelota…

Que nos encuentre amantes,

con la luz encendida,

latiendo una esperanza,

que nos encuentre humanos,

¡que nos encuentre vivos!

                                          
in Poemas da Ilha do Sândalo e Outros Versos
(no prelo) 
 Amelia Bravo Vadillo


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